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Por Maximino Escamilla Guerrero.

Ayer, alrededor de las 20:30 hrs. escribía en el “feis”: “Waiting for the worms, again”, e indudablemente los gusanos llegaron para apoderarse del “Foro Sol”, en la ciudad de México.

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La megapantalla curva ocupaba todo el escenario, casi de un extremo a otro del foro, proyectando, en primer plano un mar de “olas” que se dirigían al frente y, poco a poco, fueron transformándose en la superficie de algún inhóspito y agreste cuerpo celeste, mientras que en fondo la Vía Láctea continuaba su infinito movimiento, y en las bocinas comenzaban a escucharse ruidos y estática, como los que oímos en las “películas del espacio” (los sonidos del Universo). Esto ocurrió durante casi media hora, en tanto que sobre el escenario se afinaban detalles.

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De pronto, en el horizonte de la pantalla se elevó una esfera-planeta fluido verde y amarillo, y se escuchó la música y la voz del Sr. Waters que nos invitaba a “Breathe” ¡y vaya si respiré y me sumergí en lo mejor de Pink Floyd (el Fluido Rosa, como mejor me gusta decirle): sus primeras creaciones musicales. La pantalla desbordaba en juegos de imágenes que revitalizaban la psicodelia sesentera. Música e imágenes alucinaban.

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Esto fue apenas el inicio, para que el miembro cofundador del emblemático grupo nos sumergiera en lo mejor del álbum “The Dark Side of the Moon”: “Money, “Time”, “Us and Them”, entre otras, nos remontaron a los lejanos años de nuestra juventud, cuando la música experimental de Roger Waters, Syd Barret, Nick Mason y Rick Wright (cuando el segundo se piró, mentalmente, y abandonó el grupo, para beneplácito del primero, entraría a sustituirlo David Gilmour. El sustituto le salió más listo al Sr. Waters y terminó por apropiarse legalmente del nombre de la banda, you know what I mean?), llenaba nuestros oídos y exacerbaba nuestra imaginación. El Arte por el Arte mismo.

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Después vendrían otras rolitas de Waters y el primer acto de su discurso panfletario, en este momento a favor de los derechos civiles de los negros, en EUA (nunca se criticó a Inglaterra), con la imagen de un integrante de los “black panthers”, levantando el puño izquierdo, con un guante negro, así como de otras manifestaciones en contra de la policía.

En varias ocasiones apareció en la pantalla la imagen de Barrett, principalmente cuando Waters interpretó “Shine on You Crazy Diamond”, supuestamente dedicada a su ex-compañero, y “Wish you were here”. ¿Será que el Sr. Waters quiere expiar una más de sus culpas o aprovechar la imagen de Syd para fines comerciales, si siempre tuvo problemas con él, y respiró tranquilamente cuando fue recluido en un manicomio?

Siguió una de las apoteosis de la presentación de Waters; con su interpretación como fondo aparecieron, hasta la saciedad y el asco, imágenes de Trump, con digitalizaciones que imitaban vilmente las obras de Andy Warhol y el arte pop sesentero: “Mr.” Donald vomitándose, desnudo y reclinado sobre un diván como una ramera barata que ofrece sus servicios, como un cerdo con la cabeza del político, como un trasvesti pintarrajeado, un Trump con un desnudo cuerpo excesivamente obeso que era recorrido por la cámara hasta enfocarse en su micropene, el mismo señor sosteniendo entre sus manos un cercenado y enorme pene, con un plátano pelado al que se disponía a devorar o a realizarle una felación, etc., etc., etc., hasta la saciedad y la repulsión. Todas estas imágenes, tal vez trucadas, intercaladas con supuestas citas del político, para rematar, al término de la rola y llenando toda la pantalla, con la expresión “Trump eres un pendejo”, ante la locura y algarabía de los asistentes. ¿Qué lograremos los mexicanos con esto, si nosotros no votamos en EUA?, eso que se lo muestre a los gringos?

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Uno pagó por ver un concierto musical, no para asistir a un acto pueril y barato de politiquería pueblerina. Me dio náusea lo visto. No cabe duda que algunos ingleses, como el Sr Waters, no han aprendido de su historia, cuando hombres preclaros, lease M. Gandhi, les dieron una lección a ellos y al mundo, a través de la resistencia pacífica, no respondiendo al odio con más odio, a la agresión con más agresiones, a la denostación con la vulgaridad y la chavacanería. Como dijera el propio Gandhi, si aplicamos el “ojo por ojo”, escrito en el Código de Hammurabi, tendremos un mundo de tuertos.

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Continuaron varias canciones más, como la soberbia “Brain damage”, hasta llegar al que para mi gusto es el-más-grande-e-importante-disco-de-Pink-Floyd: The Wall. “In the flesh” y “Another brick in the Wall”, fueron las que abrieron el banquete musical. Para interpretar los coros de esta última, entraron en el escenario un grupo de niños y adolescentes, los cuales vestidos con pantalón y camisa negra, en la que estaba estampada la leyenda “Derriba el muro”, anticipaba lo que vendría después. Ya para terminar de recordarnos que todos somos otro ladrillo más en la pared, se retomó una tradición fuertemente arraigada en México, la de romper una piñata; bajó al escenario una piñata, con la figura de Trump y los niños y adolescentes, al compás de la música, fueron turnándose para, con un enorme garrote, aporrear la imagen y destruirla. La tradición trastocada y convertida en la violencia por la violencia misma. El público enardecido y eufórico.

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En toda la enorme pantalla apareció el panfleto “Renuncia”, el que rápidamente se transformó en “Renuncia ya”, y la audiencia enloqueció y yo recordé la rola “Sheep” del álbum Animals. Podemos estar o no de acuerdo con quien actualmente es el Presidente de la República, pero ¿por qué un extranjero viene a “nuestra casa” a cuestionar nuestras instituciones y el voto de una mayoría que optó por el Sr. Peña, aunque a algunos no les parezca? ¿No la democracia es respetar el voto de las mayorías? ¿Y la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en particular el Art. 33 Constitucional que establece: “LOS EXTRANJEROS NO PODRAN DE NINGUNA MANERA INMISCUIRSE EN LOS ASUNTOS POLITICOS DEL PAIS”? ¿Por qué permitimos que Roger Waters viole nuestras leyes, mientras que los “mexicanitos” asistentes aplauden y gritan a rabiar, sacando a flote todas sus frustraciones y conflictos con la autoridad, que, seguramente, se inició con la parental? No cabe duda de que este país está plagado de ignorancia y falta de respeto para lo que te da dignidad de ciudadano: el respeto a los valores de la Patria, producto de mucho esfuerzo, pérdida de vidas y sacrificio de las generaciones que nos antecedieron.

Pero no todo terminó ahí. Cuando creíamos que el “concierto” había terminado, el Sr. Waters tomó el micrófono y leyendo un texto, en español, recriminó a la Institución Presidencial por los desaparecidos, diciéndole, entre su perorata, “lo estamos observando Sr. Presidente, el mundo lo está observando”, entre otras lindezas más. Nuevamente, ¿qué los mexicanos somos tan ineptos que necesitamos que los extranjeros vengan a fiscalizar a nuestros gobiernos? Al término de su discurso (que por cierto Roger no podía casi leer por la ronquera que tenía, pero en las interpretaciones musicales, su voz era clara, lo cual no entiendo o no quiero entender, you know what I mean?), Waters retomó la rola “Vera” y, en una clara alusión, “Bring the Boys Back Home”, interpretada por una de sus coristas, cuyo rostro, en primer plano en la pantalla, permitía ver que dejaba escapar una lagrimita.

Reitero que el álbum The Wall es para mí la cúspide pinkfloydiana (ya he escrito varios artículos sobre él en este mismo espacio) y el Sr. Waters vino a manosearlo (aunque mayoritariamente sea obra de él) y a trastocar su sentido. Lástima. A veces creo que la edad si nos causa un “Brain damage” irreparable.

Por cierto, porque el Sr. Waters no se dedica a impugnar a su país. Nada más cuestionable, y en contra de la “democracia” de que tanto se habla, que el decadente y obsoleto sistema monárquico hereditario que tantas vergüenzas ha causado, en particular el inglés ¿o que se nos olvidan las infidelidades de Carlitos y Lady D, los escándalos del príncipe Enrique de Gales, el dispendio ofensivo de la monarquía? ¿o cómo se inició ese sistema político, con reyes que accedían al poder mediante la traición, el asesinato, y otros recursos semejantes? Sin esos reyes, William Shakespeare no hubiera tenido argumentos para sus obras teatrales. ¿O también se nos olvidó que la nobleza se inició con piratas, que no eran otra cosa que “rateros del mar”, que eran premiados por Elizabeth I con títulos nobiliarios por atraer riquezas para el imperio británico? ¿O las guerras religiosas de protestantes contra católicos? ¿O que en tiempos del colonialismo pueblos enteros de África fueron arrancados de sus tierras y vendidos, sobre todo en América, como esclavos? ¿O cómo recientemente, ese país se separó de la Comunidad Europea para no cargar con países con menores posibilidades económicas, como España y Grecia? ¿O que nunca se integraron monetariamente a esa comunidad? ¿Quién levanta más muros, Sr. Waters? ¿De qué se espanta y critica? “El buen juez por su casa empieza”, dicen en mi pueblo, y no les falta razón. Cuando Ud. critique a su soberana y familiares e intente barrer el mugrero de su país, entonces, tal vez, acepte, sus pueriles y demagógicos discursos. El Arte nace del Arte, y no es un instrumento para agredir, sino para crear y hacer del ser humano MÁS HUMANO.

Finalmente, se escucharon los acordes de “Comfortably Numb” y, tragándome mi coraje, me eleve a las remotas e ignotas regiones celestiales, cuando el sonido del Fluido Rosa, en mi gusto musical, rivalizaba con el de los dioses The Beatles y The Rolling Stones.

Las luces del escenario se apagaron, y lentamente, muy lentamente, la multitud fue abandonando el Foro Sol y yo confirmé que cuando hay inconformidad, gritar no es la solución- La SOLUCIÓN es ACCIÓN RESPONSABLE Y FUNDAMENTADA.

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¡Toda la gloria a Pink Floyd, en sus mejores días!

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