The Wall: “Mother” (Primera parte)


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Por: Maximino Escamilla Guerrero

Pink está solo… abandonado.

Se enfrenta a un juicio público por no haber respetado el Poder establecido (Stablishment). Su cuerpo ha sido reducido a un muñeco de trapo; no tiene derecho de réplica, ya que su rostro carece de boca, y, además, está casi todo ocupado por unos agujeros negros que hacen las veces de ojos, y que, impávidos, miran sin mirar.

Las acusaciones son múltiples:

En primer término, el fiscal le recrimina haber mostrado sus sentimientos de naturaleza humana (“los hombres no lloran”, dicen algunos mexicanos).

A continuación se llama al profesor de la escuela elemental, quien recuerda que él había dicho que el muchacho no terminaría bien, pero le impidieron aplicar mano dura; el alumno, en lugar de adaptarse a las reglas escolares, y por ende a lo establecido social y políticamente, sólo se dedicaba a escribir poemas en su libretita negra (“la letra con sangre entra”, se dice en “Mexicalpán de las tunas”).

Hace su aparición la “amante esposa” quien le recrimina que no la “atendía”, por lo que ella tuvo que buscar compañía en el cuerpo de otro hombre.

Llega la sobreprotectora madre, quien le pide regrese a sus brazos, le recrimina que la haya abandonado y solicita a “Su Gusana Señoría” permita se lo lleve de regreso a casa.

Retoma la escena el juez, quien indica que no hay necesidad de que el jurado se retire a deliberar , pues la evidencia es incontrovertible (“In all my years of judging / I have never heard before of / Someone more deserving / The full penalty of the law / The way you made them suffer / Your exquisite wife and mother / Fills me with the urge to defecate / Since my friends you have revealed your / Deepest fear / I sentence you to be exposed before / Your peers / Tear down the Wall”) (“En todos mis años de juzgar / nunca he oído antes de / alguien más merecedor / de todo el peso de la ley / La forma en que hizo sufrir / a su mujer exquisita y a su madre / me provoca la urgencia de defecar / Puesto que, mis amigos, ha revelado su / profundo miedo / Lo condeno a ser expuesto ante sus pares / Derriben el muro”).

La peluca-retrete del juez rodea a Pink, pues la autoridad quiere defectar sobre él, al tiempo que la masa anónima repite sin cesar la consigna ordenada: “Tear down the Wall!” (“¡Derriben el Muro!”).

El veredicto no puede ser más claro: ser despojado de los ladrillos-muro-que-ha-ido-construyendo-le-han-ido-construyendo a lo largo de su vida familiar, amorosa y social, y quedar desnudo-expuesto ante los demás, todo por el “pecado” de tratar de ser diferente, de ser sensible (artista), de no respetar las normas establecidas, sin considerar que la conducta de Pink era respuesta al rechazo e incomprensión de la sociedad… cuando él sólo buscaba afecto y protección.

Es la escena cimera de la versión cinematográfica de la obra The Wall, del grupo inglés Pink Floyd. Obra enajenante que nos atrapa desde el primer acorde, para conducirnos por los vericuetos más oscuros del alma y la psiqué humanas.

Pero vayamos al principio.

A finales de los años setenta del siglo pasado, el Fluido Rosa se encuentra ante una nueva crisis grupal, debido a varios factores, aunque no era la primera vez que enfrentaba problemas graves. Tal vez la primera y más difícil fue cuando uno de sus miembros fundadores, Roger Keith “Syd” Barrett (6 de enero de 1946 – 7 de julio de 2006), se perdió en los laberintos de su mente, y tuvo que ser recluido en un centro psiquiátrico, ya que tras el lanzamiento de su primer álbum (The Piper at the Gates of Dawn), en que la mayoría de los temas se debieron a su autoría, se acentuaron sus problemas con las drogas, de tal manera que Roger Waters determinó tomar la dirección del grupo e invitar a David Gilmour a integrarse a él, para las actuaciones en vivo. Sin embargo, el camino que había emprendido “Syd” no tenía retorno y nunca más se recuperó.

Pink 1

Pink Floyd. De izquierda a derecha: Roger Waters, Nick Mason, Richard Wright y David Gilmour

Fuente: Leninimports.com

Pero mencionemos las causas del nuevo trance que afrontaron los miembros de Pink Floyd, en esa época.

En primer término, la escena rockera había cambiado, producto de la dinámica inherente a todos los procesos culturales, ahora la tendencia musical dominante era el Punk y los grupos surgidos en la década anterior ya eran considerados como dinosaurios. La alternativa era modificarse o desaparecer (“renovarse o morir”, como dijera el clásico); así, el baterista del grupo, Nick Mason, produjo el segundo material del grupo punketo The Damned (Music for pleasure), en los propios estudios de Floyd (Britannia Row Studios), el cual no tuvo el éxito esperado.

En segundo lugar, el grupo se encontraba en una profunda crisis financiera, ya que sólo con su compañía Norton Warbug perdieron, en 1978, dos millones de libras esterlinas, a lo que se aunó el pago de impuestos, por lo que optaron por grabar su siguiente álbum al sur de Francia. Por esa época, otro grupo inglés, The Rolling Stones, aplicó la misma estrategia.

La tercera causal, y para nosotros la primera, fue el exacerbado ego de Roger Waters, quien consideraba, en ese entonces, que Pink Floyd era él, y los demás integrantes, músicos asalariados. A esto se aunaba que Waters comenzaba a sentirse aislado y desarticulado de sus compañeros y de la audiencia en las giras.

Por este último motivo, en 1977, Waters, después de haber estado trabajando en su propiedad de Islington, presentó a los demás el producto de su creatividad: dos ciclos de canciones relacionadas: “Bricks in the Wall” y “The Pros and Cons of Hitch Hiking”, en alrededor de noventa minutos de demos. Gilmour, después de escuchar lo propuesto, votó para que material para el siguiente álbum fuera el primer ciclo, que se transformaría finalmente en The Wall. El segundo ciclo dio origen al primer álbum de Waters, como solista.

Las sesiones de grabación del nuevo álbum, se realizaron de la siguiente manera:

Enero – julio de 1979. Sesiones grabación en los estudios Super Bear Studios (Berre des Alpes, Francia) y Miravel Studios (Le Vat, Francia). De manera discontinua se realizaron las grabaciones en el primer estudio, mientras que Waters, grababa la voz en el segundo.

Septiembre de 1979. Sesiones de grabación en CBS Studios (Manhattan, New York), con la New York City Opera y la New York Philharmonic Orchestra, dirigida por Michael Kamen.

01 de septiembre – 31 de octubre de 1979. Sesiones de grabación en Cherokee Recording Studios (Los Angeles, California) y The Village Recorder (Los Angeles, California). Grabaciones discontinuas y mezcla del disco.

1-6 de noviembre de 1979. Grabaciones discontinuas, se prolongan las mezclas, spots para la TV y radio, y mezcla de coros para el show “en vivo”, en Producers Workshop (Los Angeles, California).

El viernes 23 de noviembre de 1979 se lanzó el primer sencillo, “Another Brick In The Wall Part 2” / “One Of My Turns”. En EUA fue lanzado el lunes 7 de enero de 1980. Como anécdota se destaca que un miembro de The Rolling Stones dijo que la canción era “the stupidest song he’d ever heard” (“la canción más estúpida que él haya escuchado”) (citado en WELCH, Chris. Pink Floyd. Learning to fly. Castle Communications Plc. Inglaterra. 1994. p. 130.)

El viernes 30 de noviembre de 1979, se lanzó al mercado el álbum, en el Reino Unido, mientras que en EUA fue el sábado 8 de diciembre del mismo año. (POVEY, Glenn. Echoes. The complete history of Pink Floyd. 3C Publishing. 2007. Inglaterra. p. 232).

La portada del álbum fue diseñada por Gerald Scarfe, quien también intervino en la producción de las partes animadas del filme homónimo. Los productores fueron Bob Ezrin, David Gilmour y Roger Waters; James Guthrie fungió como coproductor e ingeniero, compartiendo este último cargo con Nick Griffiths, Patrice Quet, Brian Christian, Rick Hart y John McClure; el equipo de sonido fue manejado por Phil Taylor; los arreglos para la orquesta fueron realizados por Michael Kamen y Bob Ezrin; los coros estuvieron integrados por Bruce Johnston, Toni Tenille, Joe Chemay, John Joyce, Stan Farber, Jim Haas y niños de la Islington Green School.

Sólo en el primer mes, en Inglaterra, el disco obtuvo ventas de 600 000 copias, llegando al tercer lugar de las listas de popularidad, y manteniéndose en EUA, durante 15 semanas, en la cima de las listas.

La obra musical fue presentada durante la gira 1980-81, y culminó, en 1982, con la presentación de la película del mismo nombre, misma que incluye acción en vivo y 15 minutos de secuencias animadas. Fue dirigida por Alan Parker, estando el elenco integrado por:

Bob Geldof como Floyd Pinkerton (Pink)

Kevin McKeon como Young Pink

David Bingham como Little Pink

Christine Hargreaves como la madre de Pink

Eleanor David como la esposa de Pink

Alex McAvoy como el profesor

Bob Hoskins como el manager de Rock-and-roll

Michael Ensign como el manager del hotel

James Laurenson como J.A. Pinkerton

Jenny Wright como la groupie americana

Margery Mason como la esposa del maestro

Ellis Dale como el doctor inglés

James Hazeldine como el amante

Ray Mort como el padre del parque

Robert Bridges como el doctor americano

Joanne Whalley, Nell Campbell, Emma Longfellow, y Lorna Barton como las groupies

Philip Davis y Gary Olsen como los “caminantes”

Pink 2 Fuente: electricsorbet.deviantart.com

Para la película, los productores de la música fueron Roger Waters, David Gilmour y James Guthrie; el productor ejecutivo fue Steve O’Rourke; fue producida por Alan Marshall; y el guión fue escrito por Roger Waters.

La obra-filme se inicia con la inquietamente imagen de los pasillos solitarios y totalmente desprovistos de adornos, de un hotel, al tiempo que se escucha que una mujer aspira las alfombras, oyéndose, a la distancia, los acordes de una música old fashioned: “The little boy that Santa Claus forgot” (“El niñito que Santa Claus olvidó”).

Pink, abstraído de la realidad, permanece sentado, frente al televisor, en un sillón de la sucia habitación herméticamente cerrada, mientras el cigarrillo se consume entre sus dedos; su mirada fija y extraviada denota que rememora la historia vivida y los personajes que le marcaron:

Primer ladrillo. Un padre perdido durante la Segunda Guerra Mundial, al estrellarse su avión de combate (“Daddy’s flown across the ocean / Leaving just a memory / Snapshot in the family album / Daddy what else did you leave for me? / Daddy, what d’ja leave behind for me? / All in all it was just a brick in the wall. / All in all it was all just bricks in the wall.”) (“Papá voló a través del océano / dejando sólo un recuerdo / instantáneas en el álbum familiar / papá ¿qué otra cosa has dejado para mí? / Papá, ¿qué dejaste atrás para mí? / Después de todo era sólo un ladrillo en la pared. / Después de todo era sólo ladrillos en la pared.”).

Segundo ladrillo. La madre omisa, que se refugió en la religión para mitigar su dolor, a costa de ignorar al “Pequeño Pink”, lo cual creo una relación rechazo-dependencia (“Momma loves her baby / And daddy loves you too. / And the sea may look warm to you babe / And the sky may look blue / But ooooh Baby / Ooooh baby blue / Oooooh babe.”) (“Mamá ama a su bebé / y papá también te ama. / Y el mar puede parecer caliente para ti, nene / y el cielo puede verse azul / pero ooooh Nene / Ooooh nene triste / Oooooh nene.”).

Tercer ladrillo. El rechazo de otros hombres-padres, cuando el niño sólo buscaba en ellos cariño y atención (“If you should go skating / On the thin ice of modern life / Dragging behind you the silent reproach / Of a million tear-stained eyes / Don’t be surprised when a crack in the ice / Appears under your feet. / You slip out of your depth and out of your mind / With your fear flowing out behind you / As you claw the thin ice.”) (“Si debes ir a patinar / sobre el hielo delgado de la vida moderna / arrastrando detrás de ti la reprobación silenciosa / de un millón de ojos llorosos / No te sorprendas cuando una grieta en el hielo / aparece bajo tus pies. / Te resbalas fuera de su profundidad y de tu mente / Con tu miedo que fluye detrás de ti / Como te aferras al hielo delgado.”).

Cuarto ladrillo. La llegada a la adolescencia y el enfrentamiento, en solitario, al propio desarrollo físico y emocional, sin el apoyo paterno, y a veces con la compañía de otros compañeros, tan solitarios como él. (“What shall we use to fill the empty spaces / Where we used to talk? / How shall I fill the final places? / How should I complete the wall”) (“¿Qué utilizamos para llenar los espacios vacíos / donde solíamos hablar? ¿Cómo debo llenar los lugares finales? ¿Cómo debo completar la pared?”).

Quinto ladrillo. El sarcasmo, la burla y la exhibición del jovencito, por parte del profesor del grupo, por no “ajustarse” a las normas escolares y escribir poemas en su libretita negra (“little black book”), no queriendo ver el mentor de que él también sólo es “otro ladrillo en la pared”, otra tuerca más en el engranaje social. (“We don’t need no education / We don’t need no thought control / No dark sarcasm in the classroom / Teachers leave them kids alone / Hey! Teachers! Leave them kids alone! / All in all it’s just another brick in the wall. / All in all you’re just another brick in the wall.”) (“No necesitamos ninguna educación / no necesitamos control del pensamiento / Ni oscuro sarcasmo en el aula / Profesores dejen a los niños solos / Hey! Maestros! Dejen a los niños solos! / Todo es más que otro ladrillo en la pared. / Después de todo eres otro ladrillo en el muro.”).

Sexto ladrillo. El descubrimiento culposo del amor carnal de parte del joven por la novia-madre, cuando él sólo buscaba el retorno al vientre materno y el refugio de los brazos de su progenitora: mujer-atracción sexual-amenaza-obligación-no correspondencia-dolor-enfermedad-madre.

Séptimo ladrillo. Matrimonio que no corresponde a sus expectativas y desarrollo emocional: matrimonio-dolor-regresión-seguridad uterina.

Octavo ladrillo. Infidelidad por parte de la esposa por insatisfacción e incompatibilidad.

Noveno ladrillo. La búsqueda de la compañía en el amor prostituto, para tratar de saciar la lujuria, pero que sólo acentúa el aislamiento del muchacho. (“I am just a new boy, / Stranger in this town. / Where are all the good times? / Who’s gonna show this stranger around? / Ooooh, I need a dirty woman. / Ooooh, I need a dirty girl.”) (“Soy sólo un nuevo chico, / forastero en esta ciudad. / ¿Dónde están los buenos tiempos? / ¿Quién va a mostrar a este extraño alrededor? / Ooooh, necesito a una mujer sucia. / Ooooh, necesito a una chica sucia.”).

Después de la incesante pregunta, “Is there anybody out there?” (“¿Hay alguien afuera?”), se escuchan los acordes de la-canción-más-triste-de-la-historia-del-Rock, según mi opinión, “Nobody home”, donde “Pinkie” (démosle algo de cariño), después de enumerar todas sus pertenencias (su libreta de poemas, su cepillo dental, una cucharita con una cadenita de plata, treinta canales de “mierda” en la TV para elegir, sorprendentos poderes de observación, el peinado a la Hendrix, franjas de nicotina en sus dedos, etc.), concluye que ha aprendido la lección (“When I’m a good dog they sometimes throw me a bone in”) (“Cuando yo soy un buen perro a veces me echan un hueso”), pero ya es demasiado tarde, “no hay nadie en casa” y sus raíces están desvaneciéndose (“But I got fading roots”), y él solo tiene que buscar la salida a su aislamiento.

Ante la solidez del muro construido-aceptado, Pink estalla: su interior es devorado por los gusanos (“worms”): cada órgano, cada célula es transmutada hasta eliminar cualquier residuo de humanidad. Memorable fue la interpretación de la pieza que describe la escena, “Comfortably Numb”, durante la gira Pulse del grupo inglés, con un duelo de guitaras magistral. “The child is grown / the dream is gone / and I become / Comfortably numb” (“El niño ha crecido / el sueño se ha ido / y he llegado a estar / cómodamente entumecido”).

El resultado: el hombre ignorado, devaluado, vilipendiado, se transforma en un líder-dictador y perseguidor de todos los que son diferentes (o minorías) (negros, homosexuales, judíos, etc.), en un inútil afán de destruir todo lo que se le quería imponer. (“You better make your face up in / Your favorite disguise. / With your button down lips and your / Roller blind eyes. / With your empty smile / And your hungry heart. / Feel the bile rising from your guilty past. / With your nerves in tatters / When the cockleshell shatters / And the hammers batter / Down the door. / You’d better run.”) (“Mejor pones en tu cara / tu disfraz favorito. / Con tus labios de botón caído y tus / ojos de persiana. / Con tu sonrisa vacía / y tu corazón hambriento. / Sentir la bilis saliendo de tu pasado culpable. / Con tus nervios en ruinas / cuando se rompe la cáscara / y los martillos derriban / la puerta. / Mejor corre.).

A una orden del Hitler revivido, las turbas enajenadas, apoyadas por un ejército de martillos fascistas, destruyen todo lo que se atraviesa a su paso; hasta que el dictador grita: “Stop!”, porque él no es eso, es solo un ser humano abandonado, solitario, temeroso, enajenado, … demente, que sólo escribe poemas en su pequeña libreta negra. (“Stop! / I wanna go home / Take off this uniform / And leave the show. / But I’m waiting in this cell / Because I have to know. / Have I been guilty all this time?”) (“¡Alto! / Yo quiero ir a casa / quitarme este uniforme / y dejar el espectáculo. / Pero estoy esperando en esta celda / porque tengo que saber. / ¿He sido culpable todo este tiempo?”).

Caricaturizado, Pink es recluido en una habitación de paredes inexpugnables, en espera de un juicio parcial, sin derecho a réplica. El juicio da inicio, y Pink, desnudo y asexuado, gira sin control, a veces en el cielo lleno de nubes y otras sobre un fondo negro que amenaza con devorarlo-destruirlo. (“Good morning, Worm your honor. / The crown will plainly show / The prisoner who now stands before you / Was caught red-handed showing feelings / Showing feelings of an almost human nature; / This will not do.”) (“Buenos días, su Señoría gusano. / La corona mostrará claramente / que el prisionero que ahora está parado frente a Ud. / antes de que fuera atrapado in fraganti mostrando sentimientos / mostrando sentimientos de una naturaleza casi humana; / Esto no servirá.”).

Después de que comparecen los testigos en contra, y ninguno a favor, Pink es hallado culpable y condenado a quedar expuesto ante los demás. La turba enardecida, grita “¡Derriben el Muro!”, repitiendo irreflexivamente lo que ordena el Poder establecido (instituciones sociales y políticas), para conservar el status quo y para castigar al que ha revelado la inutilidad del Sistema, y al mismo tiempo para autocastigarse por su falta de decisión para transformarlo. A través del sacrificio del otro, nuestras culpas se redimen.

El muro estalla y Pink queda expuesto.

Si creíamos que teníamos escapatoria, nos equivocamos, hemos acompañado a Pink en sus desventuras y miserias, tal vez, porque nos reflejamos-identificamos con él.

Después de 25 tracks, mediante los cuales fuimos envueltos en ambientes sórdidos que huelen a reclusión, a tristeza, a dolor contenido, a podredumbre que va carcomiendo las entrañas, y fuimos arrastrados a lo más profundo de la depresión, aún queda una esperanza, un rayo de luz que se filtra entre el polvo levantado por la destrucción, los niños (la esperanza de un mundo mejor), que recogen restos de los objetos que representan la antigua civilización, al tiempo que un grupo musical, con los instrumentos mínimos, trata de confortar nuestro espíritu aporreado, interpretando una dulce tonada: “All alone, or in two’s, / The ones who really love you / Walk up and down outside the wall. / Some hand in hand / And some gathered together in bands.” (“Solos, o en grupos de dos, / los que realmente te quieren / caminan hacia arriba y hacia abajo fuera del muro. / Algunos mano con mano / y algunos agrupados en bandas.”)

Al término de la obra, nos queda la sensación de una tremenda soledad, porque “All in all it’s just another brick in the wall. / All in all you’re just another brick in the wall.” ¿O creíamos que serían complacientes con nosotros? No, desde el inicio se nos anticipaba lo que vendría:

So ya

Thought ya

Might like to go to the show.

To feel the warm thrill of confusion

That space cadet glow.

Tell me is something eluding you, sunshine?

Is this not what you expected to see?

If you wanna find out what’s behind these cold eyes

You’ll just have to claw your way through this disguise.

(Así que

pensaste

que te gustaría ir al concierto.

Para sentir la cálida emoción de la confusión

de ese cadete espacial incandescente.

¿Dime estás eludiendo algo, brillo de sol?

¿No es esto lo esperabas ver?

Si quieres averiguar qué hay detrás de estos fríos ojos

sólo tendrás que abrirte camino a través de este disfraz.)

The Wall es la obra de un artista encerrado en sí mismo, él y sus obsesiones cerebrales vertidas en letras que se regodean en heridas henchidas de pus, por tanto tiempo transcurrido y por no haber intervenido médicamente en ellas; en música que no permite pausas para retomar el aliento. Soledad, depresión, angustia, dolor, transmutados en discriminación, agresión, muerte, castigo infringidos inmisericordemente por no acatar lo establecido…

(NOTA: Las letras de las canciones incluidas son fragmentos, cuya traducción libre es del autor del artículo.)

En la próxima ocasión, continuaremos revisando la canción “Mother”, icónica del álbum The Wall del supergrupo Pink Floyd.

“El Mundo sin Música sería un error”

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