¿Selectivo o mamón?


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Por: Aleck D’Ortal

 

Siempre he escuchado a la gente decir que soy un pesado, por que digo lo que pienso de una forma tan poco sutil, que no me fijo en la forma en la que ellos, lo puedan interpretar.  Obviamente, eso ha tenido consecuencias en mi vida, en el hecho de que he perdido gente que, alguna vez considere mis amigos, y hoy día, no están aquí.

 

Hoy fue un día en el que debía hacer bastantes cosas y coincidió, que tenía unas ganas impresionantes de salir a andar en bicicleta por la ciudad; bastaron pocos minutos para darme cuenta de que, en un pequeño bar de la Condesa, se encontraba un “viejo amigo” que hacia mucho tiempo que no veía.  Así que me detuve a saludarlo y a saber que había hecho en este tiempo.   Después de varios minutos me mencionó que una razón por la cual se había alejado de mi, era por que tenía facha de mamón, y que eso le traía problemas con su pareja (aparte del hecho de que, nunca fui del agrado de su novio…), mencionaba que, siendo su “mejor amigo” solapaba varios de sus desliz y que, en definitiva mermaban la relación de él con su novio.  Me pregunté, qué tiene que ver que yo tenga la cara de mamón, payaso o lo que sea que imaginen de mi, con el hecho de que su novio no me trague!?  A lo largo de sus infinidad de razones que me dio, localicé el punto focal de todo su choro. A su novio le molestaba de gran manera, el hecho de que yo pudiera discernir de opiniones con mi entonces amigo, y poder externarle a mi este mi punto de vista, sin tener que decirle lo que él quería escuchar. Resumiendo que era directo, algo que su novio, en 9 años de relación jamás ha podido hacer.

 

Después de 30 minutos sentado en aquel banco, platicando con mi “amigo”, sucedió lo inevitable, llego su novio con su sobrina; y como en todos los casos, fui cortes y salude.  El fingió no conocerme y exclamo algo que me hizo recordar lo pequeño que es el mundo “no

esperaba verte aquí, con mi novio y en este lugar tan fino…”.   Esa fue la gota que derramó el vaso.  En ese momento, me levanté y me despedí muy respetuosamente, pues había un menor en la mesa.  Me dirigí hacia dónde estaba mi caballito de ruedas, cuando mi amigo se acercó a mi y me pidió mi número nuevamente para estar en “contacto” le agradecí infinitamente, por haber estado ahí todas y cada una de las veces que lo necesite, por todas y cada una de las veces que vivimos cosas increíbles, por la vez que nos fuimos de vacaciones, por las pedas que nos pusimos, por cada una de las veces que llegaba ebrio a mi casa y, no quería llegar con su novio por que este lo iba a regañar, y…, pero que por mi buena higiene mental, ya no me buscara más.  Le mencione que, este tiempo lejos, el uno del otro, me había enseñado que el valor de la amistad, no era el mismo que cuando el y

yo estábamos juntos, me enseño que la amistad es más que pedas, vicios y placer; me enseño que prefiero estar sólo que, vivir solapando a una persona que NO es feliz con quien está, que únicamente aparenta serlo, pero que le gustaría estar en otro lado, lejos de aquí…

Le mencione que, no soy mamón, (bueno de entrada, si tengo la cara da mamón, pero una vez que me conocen, el panorama cambia…), le dije soy selectivo. Pues yo decido con quien sí puedo confiar, y en quien no.

Y me encontré en la disyuntiva, entre irme lejos y darle mi número, y entonces sucedió, me beso y dijo que no quería estar ahí, y que yo era la forma más directa de decirle a su novio que estaba harto de estar en esa relación; yo simplemente me fui, pedalee hasta darme cuenta de que mis 45 min ya habían terminado y era hora de cambiar el carruaje.

Así pues, me fui caminando hasta encontrar una tienda y, me puse a pensar en el hecho de que muy pocos hombres valoran su relación, mientras otros tantos, como me he denominado (FAOD) nos gustaría estar en una relación, pero no como la de mi “amigo” en donde todos fingían ser felices para no estar solos; mientras a alguien como yo, lo embarran dentro de un problema mayúsculo.   Que absurdos, ellos torturándose por una careta y, este mundo es tan banal y ruin que, en un abrir y cerrar de ojos, terminas más cagado que pañal de bebe.  En fin, sólo era un paseo dominical….

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