Free de Besos


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Por: CharGer

Foto: Jessica Gale. morgueFile

-Un beso sin remordimientos sería un buen reto.

-Orale we, es tu oportunidad de aprender -puse mi cara de no me estés chingando

– ¿O no puedes? -dijo ella.

Me levanté un poco nervioso, nunca había besado, pero no reflejé eso, no parecía mi primera vez. Me acerqué y al estar de frente a ella y a su cabeza, podía sentir que sus senos rozaban mi pecho, eso me dio más fuerzas y le dije:

– Aquí me tienes.

La chica sonrió maliciosamente, viendo que el reto que había propuesto había rendido frutos. Me tenía a sus pies, a pesar de que ella me llegaba al hombro. Vi a su amiga que ponía clara atención a la escena, no sabía cómo empezar, estaba por delatarme en mi novata acción, aunque mi frialdad notaba otras cosas, solo oí decir:

-Mírame a los ojos

-Esto podría estar en una buena historia, aunque aún no estoy preparado para escribir -dije yo.

-primero vívelo -oí la voz de mi amigo Emanuel. Mientras decía eso, yo lo volteaba a ver con los ojos, aunque yo no lo viera.

-Mírame a los ojos y bésame- decía la chica. Ordenándome.

Ahí fue cuando me volteé y bajé la cabeza yendo a sus labios, carnosos y llenos de éxtasis que duro por largo tiempo. Al instante recordé a Emanuel como decía que besara, siguiendo los pasos de la chava y eso hice, seguí sus pasos, ella sonreía y contenía la respiración. Yo me mantenía frio, no sonreía, solo sentía su exquisita lengua, como si me dijera, soy tuya. Había momentos que soltaba la risa de gozo, yo no decía nada, al contrario, la sostenía con mis brazos y la apretaba contra mí, quería más, aunque yo más que ella y fue cuando la recargue  contra el muro que estaba detrás de ella. No oía, solo sus labios, no pensaba, solo en la oscuridad, solo pensaba en que iba a perder el reto, que me iba a enamorar, seguí y seguía para borrarme esa idea, no quería parar hasta detener esa tonta idea, ella no era parte de mi felicidad. Sentía que me dominaba, la sostuve de su cintura, creí que acabaría y no, ella me sostuvo con más fuerza, me controlaba, yo solo seguía para mí, no perder, solo era cuestión de tiempo y cansancio, sentía que sus pulmones se agotaban, nos besábamos con lentitud pero con gran placer y aún así no encontraba forma de parar aquel encuentro.

Cuando empezaba a saborearla y decirme por qué no estábamos en un lugar mas privado, fue cuando reaccioné y me separe súbitamente, ella solo sonreía de gozo, pensé que había perdido…

-Listo.

-Me gustó -dijo ella.

Fue cuando se paró sobre las puntas de sus pies y me alcanzó otro beso, entre la mejilla y mis labios.

Confundido me alejé, sin despedirme, le hice una seña a Emanuel y me siguió -si hubieses tardado un minuto más, me iba aventar con su amiga.

-¿Por qué tardaste tanto?

-Creí que pararías cuando la llevaste debajo de las escaleras, me sorpendí tanto que me olvidé de su amiga.

-¿Analizaste mi beso?

-Jaja si ¿por qué? ¿No puedo? ¿O no sabias que se puede?

Desconcertado y ya lejos, le dije directamente -¿Por qué diablos olvidaste ser tú y no te fuiste con su amiga y dejaste de verme?

-Buena pregunta, pero ¿quién soy yo para darme cuenta en eso? Sólo sé que te gustó, no te diré más jajaja. Una cosa solamente. ¿Por qué paraste? Ibas bien.

-Empecé a pensar apasionadamente, quise parar de una vez.

-Ja, me mentiste sobre no haber besado nunca.

-Interesante, no lo he hecho.

-¿cómo? ¿Si es la primera vez?

-Si pero no lo disfruté, digamos que sigo sin haber besado.

Fue cuando lo callé y durante todo el rato que vagamos fuera del recinto de la anécdota, se mantuvo callado, a veces balbuceaba, mientras yo me limpiaba a cada rato los labios, mantenia el aroma de esa mujer en mí, no sabía cómo quitármelo en ese entonces, nunca había pensado en quitarme ese aroma. Es cierto, no era mi primer beso, pero siempre que pasaba uno nuevo, lo era.

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