Pincelada 34: “Carambola de tres bandas (o ¿qué hacemos con la bola de billar?)


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Por La Marquesa de Buenavista

-Pues te lo vuelvo a repetir, Eduardo: no puedo hacerme cargo de tu hijo, así que piensa qué vas a hacer con él.

-Estás pendeja si crees que me voy a hacer cargo yo ¿No que tú lo querías? o ¿ya se te olvidó cómo me lo peleaste ante el juez?

-Esos eran otros tiempos…

-¡Claro y otras tus intenciones! ¿O no?

-Tú nunca has entendido…

-Claro que entiendo y muuuy bien, queridita, pero conmigo ya no juegas. Enseñaste el cobre y todas tus cartas; pero, por fortuna, ya no me interesas.

-Pero Edwin también es tu hijo.

-Eso nunca lo he olvidado, o ¿acaso me he desentendido del niño, desde que nos separamos?

-No.

-Entonces para que lo mencionas. Te vuelvo a decir que ante el juez tú reclamaste la patria potestad y se te concedió; ahora cumple las obligaciones que demandaste, que yo seguiré cumpliendo las mías.

-Pero…

-Nada de peros. Nunca se me va a olvidar que quisiste usar al niño para chantajearme, pero no te funcionó pendejita: un hijo nunca va a detener a un hombre, ¿o qué pensabas, que con tus amenazas de no dejarme ver a mi hijo ibas a lograr que siguiera a tu lado? Se ve que nunca has aprendido nada, a pesar de tu aaamplia “experiencia” con los hombres. ¿Algo más?

-Tú fuiste el que pidió el divorcio, por lo que yo sólo…

-¿Y qué querías que hiciera después que me engañaste con mi mejor amigo y, lo que es peor, enfrente de mi hijo? Lo que pasa es que no tienes vergüenza.

-Me tenías muy descuidada.

-¡A la chingada con tus pretextos! Si siempre fuiste muy caliente, ¿quieres que te recuerde quién era la que me presionaba para tener sexo? Nada más querías estar cogiendo. Pero no voy a seguir discutiendo sobre cosas que muchas veces ya hemos hablado. Te reitero: el juez te otorgó la custodia de nuestro hijo, ¡que tú exigiste!, y yo seguiré dando la pensión alimenticia que, por fortuna para ti, me la descuentan de mi salario. Además, no creo que mi pareja acepte hacerse cargo de un hijo que es de otra. Tú lo pediste… tú busca la solución.

*** *** ***

-No tengo nadie más a quien recurrir, por favor ayúdame mamá.

-Imposible, con mis achaques apenas tengo tiempo para mí y un niño requiere muchos cuidados. Además, tú eres la madre y es tu obligación hacerte cargo de él. Cuando yo te tuve no pedí ayuda de nadie y eso que tu padre me abandonó; ahora te corresponde cumplir el papel de madre que tú te buscaste.

-Pero mamá, ¿por qué eres así conmigo?…

-Nada, tú quisiste tener un hijo, pues encárgate de él. Muchas veces te lo advertí, pero no me hiciste caso, andabas con uno y con otro, nunca te diste a respetar, y ahí están las consecuencias, saliste con tu domingo siete. Asume los resultados de tu conducta.

-Tú ya sabes que Héctor quiere que vivamos juntos, pero no quiere que el niño esté con nosotros.

-Pues dile que si quiere la manzana, también tiene que llevarse el gusano. Nada más te ha de querer para que abras las… ¡mejor me callo! no quiero decir impertinencias. Ten la seguridad que en cuanto vuelvas a salir con otra panza, te va a abandonar. Esos hombres nomás te quieren para una cosa y tú ya estás bastante crecidita para saber para qué.

-¿Entonces no me vas a ayudar con tu nietecito?

-Ya te dije que no y es mejor que te vayas pues ya me dolió la cabeza.

-Adiós mamá, espero que no te arrepientas de haberme cerrado las puertas y, sobre todo, a tu nietecito… … … ¿Qué voy a hacer? Yo estoy joven y tengo derecho a rehacer mi vida, pero mi novio no quiere al chamaco, ¿qué voy a hacer?

Header CARAMBOLA A TRES BANDAS

(Hasta el próximo viernes)

 

Referencia fotográfica: dondeir.com

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