Adolescencia: esa extraña fusión de rebeldía, sentimientos, ilusiones, deseos e ideas.


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Por: Carlos E. Gómez Bolaños

Fotos © Cortesía del autor, colección particular

La adolescencia es esa etapa de la vida en la que el mundo importa poco; es esa época por la que todos hemos atravesado, donde no comprendes el porqué de tantos cambios. Es el momento de enfrentarte a ti mismo en un universo donde pareciera que nadie te comprende: ser adolescente es cometer errores, es experimentar cosas nuevas, buscar modelos, seguir patrones y empezar a darle un rumbo fijo al resto de la vida. Es pelear con sus padres, sentirse completamente incomprendidos, ajenos a esta sociedad, luchando cada mañana por un puñado de independencia, de individualidad de autonomía.

El ser adolescente no es fácil y se complica cada vez más con ciertos factores que hace algunos años no existían. Hoy en día, el ser adolescente es enfrentarse a términos nuevos como El Bullying (acoso escolar) que yo recuerdo que en mis tiempos a eso le llamábamos “RECREO”. Era una verdadera jungla, la conciencia de regirse por la ley del más fuerte, la hazaña por sobrevivir a cada día de clases y  de soportar las burlas de los compañeros para crearte un carácter. Significaba madurar a la fuerza y tener la habilidad para salir adelante sin que ese acoso te afectara en la autoestima. En la actualidad, esta situación se agiganta a la par de la tecnología: los adolescentes tienen que luchar hoy también con el Bullying cibernético, el cual se lleva acabo fuera del aula escolar, y prácticamente a cualquier hora.

Al hablar de la tecnología es notorio que las nuevas plataformas han hecho que los jóvenes pierdan esa comunicación interpersonal. Los teléfonos inteligentes están alejando más a los adolescentes del mundo real, de las relaciones reales. Gracias a las redes sociales y al chat permiten a personas tímidas relacionarse más fácilmente, ya que pueden mentir sobre sí mismos y vencer su miedo a conocer gente nueva, así como también les permite modificar su aspecto físico, acercándolo al “Yo ideal”, a buscar la mejor versión de ellos mismos, aunque sea mediante una aplicación. Es tal el uso de estas plataformas que puede desembocar en una adicción, la cual, como la mayoría de ellas, te ayudan a escapar de la realidad. Y se convierten en la ventana al mundo.

 Considero que una de las situaciones más complicadas de este periodo de la vida es: El amor: Este sentimiento que nace del afecto hacia otra persona, donde  su cuerpo es un mar de sentimientos y emociones que con facilidad se desbordan. Al respecto, un grave problema es creer que su novio(a) será el amor de su vida y que serán felices para siempre. Eso significaría confundirte y tomar malas decisiones, motivadas por la falta de experiencia y la revolución de sentimientos que estar enamorado genera; hay que tener mucho cuidado, pues estas malas elecciones pueden ser de por vida.  

Y es que enamorarse, es como dejar que alguien ponga una pistola en tu corazón y confiar en que no dispare; es correr en un campo minado con una sonrisa de oreja a oreja, es cerrar los ojos a todo. Y muchas de las veces viene acompañado de una decepción, de una desilusión amorosa que los hará más fuertes, más maduros, pero que sin embargo es un inevitable paso de la vida. Es una experiencia que de salir mal te dejará una gran enseñanza, pero si te va bien debes disfrutarlo al máximo, con responsabilidad, con sueños; debes vivir cada momento mágico, hacer que cada sonrisa valga la pena, que cada locura no encuentre motivo, que cada beso evoque un recuerdo y así que ese amor  se vuelva un suspiro infinito… pues al final del día, de esto se trata la vida, de un constante ensayo y error.

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