1986: Raúl Anguiano y yo


Por Maximino Escamilla Guerrero

1986 fue un año decisivo para afianzar mi admiración por la obra pictórica de Raúl Anguiano, por tres motivos fundamentales:

  1. Conocí al artista jalisciense en un evento al que asistí, no obstante que yo tenía poco de haber sido operado de peritonitis (por estallamiento de apéndice, mal diagnosticado).

  1. Adquirí el libro En la pintura de Raúl Anguiano.

  1. Compré el grabado “Dolientes”, de este artista.

Por lo que respecta al libro, fue presentado en la Fundación Casa Pedro Domecq, en el año mencionado. La edición corrió a cargo de Ediciones de Comunicación y presenta los textos “Del cuerpo y los símbolos”, escrito por José Pascual Buxó, de la Academia Mexicana de la Lengua, en el cual revisa algunas obras de Anguiano, iniciando con “Alfarera monumental”; a continuación encontramos el escrito “Anguiano por Anguiano”, donde el pintor rememora los principales acontecimientos de su vida.

Con relación al aspecto iconográfico, el volumen incluye una selección de sus obras más representativas (dibujos, grabados y pinturas); así como algunas fotografías, en la sección intitulada “Anguiano y su tiempo”, al igual que una breve reseña de lo escrito por los críticos y otros artistas sobre su obra (“La crítica”): Carlos Mérida, Emmanuel Palacios, Justino Fernández, Robert Vriant, Margarita Nelken y varios más.

Por lo que respecta al grabado citado, “Dolientes”, es una obra que representa a tres mujeres, de espaldas, cuyos brazos entrelazados les permiten sostener a la figura del centro. Posiblemente las mujeres se dirigen o regresan de un sepelio (ver Figura 1).

Anguiano 1

FIGURA 1

La composición es cerrada, tanto por el encaje de las figuras como del uso del espacio plástico; es decir, las tres figuras forman un bloque sólido que no permite la circulación de “aire”. Los colores “pastel” empleados contrastan violentamente con el tema, que, como el nombre lo indica, es dramático. Esto se acentúa porque el plano casi está ocupado totalmente por las figuras.

Aunque la indumentaria que usan no presenta algún detalle que permita ubicarlas geográficamente, por el diseño de sus blusas y largas faldas, que impiden verles los pies, tal vez las modelos correspondan al Istmo de Tehuantepec, Oaxaca. En muchas ocasiones las temáticas abordadas por el artista jalisciense corresponden a mujeres de los pueblos originarios.

Las tres mujeres llevan la cabeza cubierta con una prenda imprescindible en la mayoría de los grupos indígenas de México y algunas comunidades mestizas, el rebozo, cuya multiplicidad de usos comprende desde acunar a un niño hasta cubrir a un muerto (ver Figura 2).

Anguiano 2

FIGURA 2

Si bien, como ya se asentó, la falda cubre los pies de las mujeres, éstas parecen “flotar”; las figuras no denotan tener un peso suficiente para afianzarse en la tierra, a pesar de la sombra que proyectan y que es el único referente del “ambiente” que las circunda.

La composición del grabado está formada por líneas verticales y horizontales principalmente, con algunas diagonales sugeridas por los brazos que sostienen a la mujer de en medio, lo que da rigidez y solidez a la obra.

Se destaca que la figura central, con los brazos extendidos, evoca un crucificado, lo que se acentúa por la gama de color usada. Crucifixión-dolor-muerte. Hijo-madre (s).

El grabado que se comenta está firmado con sanguina, “R. Anguiano 86”, correspondiendo el presente ejemplar al “S. E 28/500” (ver Figura 3).

Anguiano 3

FIGURA 3

Posiblemente la obra fue una de las preferidas por el pintor, ya que la reinterpretó con otras técnicas de grabado (ver Figura 4). Asimismo, existe una versión al óleo sobre tela, del mismo nombre “Dolientes”, fechada en 1957; esta pintura se vendió, en 2010, en cien mil dólares. También la obra se ha usado para algunas notas de publicidad (ver Figura 5).

Anguiano 4

FIGURA 4. FUENTE: www.artvalue.com

Anguiano 5

FIGURA 5. FUENTE: https://twitter.com/issste_mx/status/438659874004959232

Aunque ha corrido mucha tinta sobre Raúl Anguiano, no está de más asentar algunos datos biográficos de este eminente artista.

El maestro jalisciense nació el 26 de febrero de 2015, en la ciudad de Guadalajara, por lo que este año se conmemoró el centenario de su natalicio, hecho que pasó casi sin pena ni gloria, salvo por una exposición que se montó en el Museo de San Carlos, en la Ciudad de México. “Siempre he dibujado, como todos los niños lo hacen, pero yo nunca he cesado de hacerlo. Siempre me recuerdo a mi (sic) mismo dibujando con sumo placer y desde mi infancia he preferido dibujar en lugar de jugar.” (ANGUIANO, Raúl. “Anguiano por Anguiano”, en EDICIONES DE COMUNICACIÓN. En la pintura de Raúl Anguiano. Ed. Ediciones de Comunicación. México. 1986. p. 19).

Ingresó, a los doce años, en la Escuela Libre de Pintura. Al año siguiente se matriculó en la preparatoria, donde continuó con sus estudios de dibujo y pintura. Cuando tenía quince años, se unió al grupo Banderas de Provincias, intentando abandonar el academicismo.

Sin apoyo familiar, a los diecinueve años, llegó a la capital del país para buscar impartir clases y estudiar arte, y se unió a varios artistas revolucionarios de la época. Esas primeras experiencias lo marcarían definitivamente en las temáticas que abordaría durante toda su vida, vinculándose, además, con movimientos campesinos y obreros. Su formación artística se complementó siendo ayudante de muralistas de renombre, de la segunda generación.

Cuando se creó la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR), Anguiano se incorporó a ella, propiciando que aumentaran los sitios donde presentaba su obra. Más tarde, al “burocratizarse” la LEAR, fundó, con otros pintores y grabadores, el Taller de Gráfica Popular (TGP). “Se practicaba un arte, una gráfica basada en las tradiciones populares de México. No hacía mucho tiempo que se había redescubierto y exaltado la obra de José Guadalupe Posada.” (ANGUIANO, Raúl. “Anguiano por Anguiano”, en op. cit. p. 25).

En diciembre de 1940 viajó, becado, dos meses a Nueva York para estudiar en The Art Students League. Este viaje impactó “en la técnica, en el color y en la composición” de sus obras, según reconoce el propio Anguiano.

De regresó en México, a finales de febrero de 1941, impartió clases en “La Esmeralda” (mi alma mater artística), que entonces era dirigida por Guillermo Ruiz, su “primer animador”. En esa institución desarrolló su labor por más de treinta años.

En 1945 ingresó en la Sociedad Mexicana de Estudios y Lecturas, que realizaba varias actividades culturales, como conferencias y exposiciones.

Para 1949 efectuó su legendaria expedición a Bonampak, Chiapas, a petición expresa de Fernando Gamboa, acompañando a arqueólogos, pintores y especialistas de varias disciplinas. Producto de este viaje son una serie de obras inspiradas en la vida y costumbres de los lacandones, donde sobresale su obra maestra “La espina” (ver Figura 6).

Anguiano 6

FIGURA 6. Raúl Anguiano. “La espina”. Museo de Arte Moderno. México.

FUENTE: aion.mx

Viajó, por primera vez, a Europa, en 1952, recorriendo durante tres meses varios países, en los cuales se confrontó con las cúspides del Arte Universal. En mayo de ese año, exhibió en la Galerie Henri Tronche, en París, Francia; así mismo, participó en la Exposición de Arte Mexicano, que organizó Fernando Gamboa, en el Museo de Arte Moderno de la “Ciudad Luz”.

De regreso a nuestro país, continuó con su producción plástica, pintando obra de caballete y murales, realizando grabados y dibujos, ilustrando libros, impartiendo clases en “La Esmeralda” y en la Universidad Nacional de México, participando en exposiciones individuales y colectivas, viajando, etc.

Durante mayo, junio y julio de 1982, para celebrar 50 años de carrera artística, se presentó, en el Palacio de Bellas Artes, una magna exposición de 170 obras del maestro.

Fue un (sic) una síntesis de mi labor que me ha permitido ver mis trabajos reunidos y observarlos como a obras a la vez extrañas y mías.

Una experiencia interesante que me conduce y me estimula, que me hace sentirme (sic) insatisfecho y con deseos de seguir adelante y superar mis defectos y carencias.

Esa exposición fue una muestra, un aspecto en lo que se refiere a tendencia artística y a sentimientos, de la corriente pictórica de la generación de la que formo parte y que floreció en los años cuarenta.

Esa que hemos dado en llamar la Tercera Generación [de la Escuela Mexicana de Pintura]…” (ANGUIANO, Raúl. “Anguiano por Anguiano”, en op. cit. p. 31).

El 13 de enero de 2006, en la Ciudad de México, Raúl Anguiano falleció debido a una complicación cardiorespiratoria.

En los últimos años de su vida, el pintor jalisciense recurrió a diversas instancias del poder político y administrativo de la Ciudad de México, a fin de donar su colección personal y crear un museo; sin embargo, la sensibilidad estética no es el fuerte de esas personas y sus oídos permanecieron tapiados. Esto nos consta por fuentes directas, de toda nuestra confianza.

Aún después de la muerte del maestro, su esposa, Brigita Liepins de Anguiano, prosiguió la lucha por crear un museo en honor del pintor, pero sus esfuerzos fueron infructuosos: “Su gran amor Brigita, esposa aguda e inteligente, inquieta como el mismo Anguiano, ahora demanda lo justo: el homenaje que su obra requiere y el digno museo donde debe estar.” (AVILÉS FABILA, René. “¿Y el Museo Raúl Anguiano?”, en http://www.excelsior.com.mx/opinion/rene-aviles-fabila/2015/02/15/1008389. Consulta: jueves 11 de junio de 2015.)

Otra fuente, también dejó constancia del sueño que no se concretó:

La viuda del muralista Raúl Anguiano afirmó hoy que sería hermoso que para 2010, año en que se cumplirá el centenario del natalicio del artista, se concretara el sueño de su esposo: tener su museo nacional en México.

 

Brigita Anguiano dijo que “no importa si lleva su nombre o si en éste se reconoce a la segunda generación de grandes muralistas mexicanos a la que él pertenece; pero ahora es el reto y el sueño de su familia”.

La viuda de Anguiano asistió este jueves a la inauguración de la exposición de más de una veintena de obras realizadas por el artista plástico y que son propiedad de la colección de la familia Zapanta.

 

“Aunque esta colección cuenta con hermosas obras de mi esposo, me considero ser la poseedora del acervo más importante de este muralista”, dijo Brigita Anguiano, quien adelantó que si se concreta el museo nacional ofrecerá a éste 200 obras originales. (S/A. “Busca viuda de Anguiano realizar museo en el DF”, en http://www.informador.com.mx/entretenimiento/2008/5857/6/busca-viuda-de-anguiano-realizar-museo-en-el-df.htm Consulta: jueves 11 de junio de 2015.)

¡Otra raya más al tigre! Han pasado nueve años de la desaparición física del maestro Raúl Anguiano y el museo nunca se realizó; las autoridades de la Ciudad de México, otrora Ciudad de los Palacios, nunca escucharon. Sus luchas y objetivos son otros.

PD. El 25 de junio del 2003 se fundó en Guadalajara, Jalisco, el Museo Raúl Anguiano (MURA), para albergar parte del acervo del pintor y difundir el arte moderno y contemporáneo.

Anguiano 7