Bernal, Mi lugar


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Por: Erandi Jimena

Fotos: de la autora.

A dos horas y media de la capital mexicana, donde se inicia la Sierra Gorda en el Estado de Querétaro, se encuentra el que es considerado uno de los tres Monolitos más grandes del mundo llamado “Peña de Bernal”.

Mi encuentro con este “Pueblo Mágico” fue precisamente impactante, un amor a primera vista. Esto ocurrió en Septiembre de 2006; amigos aventureros y amantes del deporte extremo lo habían visitado con anterioridad y me habían recomendado mucho este lugar. Al subir a la Peña, se encuentran con unas vistas impresionantes del paisaje serrano.

Así, que sin pretextos tomamos el mapa, el auto y llegamos a ese lugar.

Era un día lunes que pronosticaba lluvia y así fue. Pero lo más hermoso es que hasta con ella, aquél lugar posee una belleza única y enigmática.

Sin conocerlo, llegué con una emoción inexplicable, mi estómago parecía ser un gran bosque con mariposas revoloteando al unísono. Ese encuentro fue único y al estar enfrente del monolito, por cuestiones de destino, vi mi futuro en aquél lugar.

Ayudo mucho para disfrutar el poblado, que no hubieran demasiados visitantes, ya que los fines de semana se reportan más turistas; sus calles estrechas, sus comercios dedicados al arte, artesanías y sus productos lácteos, además de una excelente comida y la amabilidad de los lugareños me hicieron sentir en casa.

El pequeño centro, con su iglesia y un edificio estilo colonial (El Castillo), parece un set de filmación, la arquitectura de este último se remonta al siglo XVII; la historia cuenta que el reloj de su fachada es alemán, y se colocó para conmemorar la entrada del siglo XX. La iglesia es dedicada a San Sebastián Mártir, y a pesar de no tener un estilo arquitectónico definido, es hermosa. En otra parte del pueblo se encuentran dos capillas, una es dedicada a las “Ánimas del purgatorio” y la otra a la “Santa Cruz”.

El clima de Bernal es desértico, y con una energía singular. El inicio de la primavera se convierte en una fiesta, ya que los turistas suben a la Peña, para cargarse de buena vibra. A mi me basto ese día sentada en el centro del pueblo, para comprobar que ese lugar efectivamente es mágico, sentía una sensación de euforia indescriptible y desee vivir ahí.

Otro punto a destacar, de mi pasión por el lugar, son de mis otros placeres, la comida, específicamente el queso y los vinos. Querétaro, es uno de los Estados con una larga tradición vinícola, sus vinos son de calidad de exportación. La cabecera municipal de Bernal, Ezequiel Montes es el lugar donde se cultivan cepas del tipo: “Macabeo”, “Chenin Blanc”, “Pinon Noir”, “Sauvignon Blanc”, “Cabernet Sauvignon”, “Malbec”, entre otras, lo que permite que la producción sea variada, y hacen de este lugar desértico un oasis. Las fincas vinícolas que se encuentran en el lugar son: Cavas Freixenet y Cavas la Redonda. Lugares donde hay visitas guiadas y puedes darle a tu paladar un gusto.

La zona, además de agrícola, es ganadera; por lo tanto, son productores de quesos y dulces elaborados tanto de leche de vaca, como de cabra, los cuales son deliciosos.

En fin, puedo seguir hablando de tan maravilloso lugar, al que regreso a la menor oportunidad y algún día como señale, espero vivir ahí.

Cuenta con hoteles para un fin de semana o simplemente un día en donde se busque romper con la rutina, ir con la familia y pasarlo excelente, siempre lo recomiendo; les aseguro que no se arrepentirán. Yo desde que lo conozco lo he nombrado “Mi Lugar”.

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